
Caminar por las calles de Nueva Delhi, viajar en los auto rickshaw, comer en los ashram, hace mas fácil verme reflejado en ellos. Somos culturas muy diferentes, pero sin importar el lugar o el idioma, hay un pequeño hilo que es común a todos.
La familia, el trabajo, los amigos, la comida. Qué es lo que nos une? Qué nos distancia?
Durante este viaje me faltó conocer más lugares, que por falta de tiempo y por las distancias, no pude visitar, aunque estaban en la lista de tareas por hacer. Gracias al curso pude convivir con personas de otras 13 naciones quienes me enseñaron sobre sus culturas, su historia, su religión.
El día a día también enseña cosas importantes, el consejo del otro turista, las anécdotas del comerciante, las historias de los encargados del hotel.
Creo que todos nos reflejamos en cada uno de los instructores que tuvimos durante el entrenamiento, porque en algún momento fuimos maestros para los otros compañeros, explicando y compartiendo puntos de vista.
Al final, no sólo se hace un entrenamiento sobre tecnología, se hace un recuento de la historia de cada quien, crecemos como personas, conocemos y comprendemos a quienes actúan según sus costumbres.
En Nueva Delhi comprendí, lo que entienden por tolerancia, por el respeto a la vida. Pude vivir la integración entre espiritualidad y la vida cotidiana.
Aprendí que los paradigmas rigen nuestra realidad y que la experiencia propia es más importante que cualquier otra cosa en la vida.
Quien esté interesado en saber más sobre algo, debe experimentarlo, vivirlo y disfrutarlo.
Rleflexiones.